Refugio en la tormenta

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Rio Baias

El camino estaba embarrado, los tobillos llenos de humedad, se hacían mas pesados, el fango en el calzado, desdibujaba las formas de nuestros pies, era todo humedad y escalofríos.

El refugio, no estaba lejos, pero la tormenta desatada, nos había dejado aislados del sentido común, era cuestión de un último esfuerzo. El cansancio, nos dejaba sin voluntad de seguir, pero la vista del tejado lleno de nieve, nos impedía descansar, y llegando a su aterpe, nos sentimos aliviados de vivir.

Los truenos bramaban en el cielo y el viento silbaba al rebaño de nubes, que no cesaba de traer lluvia, la música de los elementos, imponía el respeto de una opera en Viena, las cuatro paredes castigadas, imponían la seguridad que necesitábamos.

(Fragmento de  … Tormentas)

Leonor Canseco