“A los caídos por la livertá”

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“A los caídos por la liverta”, decía la única cruz que quedaba en una fosa común patagónica donde se enterró a un centenar de obreros patagónicos fusilados en 1921, durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen por el teniente coronel Varela, con la anuencia de los estancieros británicos.
Pero lo de la cruz y su recuerdo es apenas una anécdota. Los datos fríos hablan de 1500 peones rurales fusilados por las fuerzas del gobierno de Yrigoyen y el estímulo de los estancieros ingleses (acostumbrados al fin y al cabo a tratar como esclavos a sus empleados) para aplicar la ley marcial contra los insubordinados, mayoritariamente anarquistas.

Juan Ternura y Juan Coraje

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Por Osvaldo Bayer

Apenas llegado a Buenos Aires recibo un sobre. Lo abro. Adentro trae una poesía. Del poeta y músico salteño Raúl Fernández. Se titula “Macarena” y está acompañada de una foto plena de ternura de nuestro gran poeta Juan Gelman abrazado a su nieta Macarena.

Recuerdo la emoción de Juan cuando por fin logró hallar a su nieta, hija del hijo de Gelman, desaparecido –junto a su esposa– por la dictadura militar del genocida Videla. Esa nieta fue buscada por años por su abuelo, nuestro poeta. Leí la poesía del poeta salteño y me emocionó.

Todo me hizo pensar en nuestro trágico pasado. Y recordé el coraje civil de nuestro poeta Juan Gelman. Se comprueba esto en la contratapa que escribió él para Página/12 el domingo 23 de agosto de 1998, titulada “De-samparos”. Allí critica abiertamente a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Con toda la valentía de un verdadero demócrata. Comienza así, sin pelos en la lengua: “Aún patalean los tiempos que hace más de 90 años Karl Kraus consideró de ‘enanos que manejan asuntos de gigantes’. Con el voto a favor de los doctores Julio Nazareno, Eduardo Moliné O’Connor, Augusto César Belluscio, Guillermo López y Adolfo Vázquez, la Corte Suprema de Justicia de la Nación falló que ‘No resulta admisible el recurso que Carmen Aguiar de Lapacó presentó para conocer el destino de su hija Alejandra, de-saparecida en el Centro Clandestino de Detención El Atlético, instalado en pleno San Telmo’. Dicho de otra manera, la búsqueda de la Verdad, pilar de toda Justicia, es ‘no admisible’ para el alto tribunal”.

Y prosigue Juan, el poeta: “‘Del error de los actos judiciales de los hombres, cuando está oculta la verdad’ es el título del capítulo VI del Libro XIX de la Ciudad de Dios, la obra que San Agustín dedicó a la exploración de asuntos terrestres y celestes. Es probable que alguno de esos seis jueces nuestros lo haya leído pero, si no es así, allí se dice, por ejemplo, ‘la ignorancia del juez viene a ser la calamidad del inocente’. Y también: ‘En semejantes densas nieblas como éstas de la vida política, pregunto: ¿se sentará en los estrados de juez un hombre sabio o no se sentará?’. Estas densas tinieblas de la política –continúa Gelman– son notorias en la Argentina de hoy: consisten en las presiones de las Fuerzas Armadas y del gobierno”. (Recordemos que era la presidencia de Carlos Menem.) San Agustín aconsejaba a los jueces que se dirijan a Dios con esta súplica: “Líbranos, dictaduras militares se dictaron a sí mismas y han clausurado la vía de las condenas penales para los represores”. Y les dice a los jueces: “Estos enterradores de la verdad desean matar el pasado, del mismo modo que las Fuerzas Armadas mataron el presente. Habría que equiparar sus sueldos al de los sepultureros de la Chacarita”. Con ese coraje civil, Gelman enfrenta a los máximos jueces de aquella época. Coraje civil que compartirá con la ternura de su carácter. Lo pudimos constatar cuando abrazó a su nieta Macarena, recuperada.

Juan Gelman es ya Juan Poeta, Juan Ternura y Juan Coraje.

Las putas de San Julián

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http://www.elortiba.org/patag.html

        “Las putas de San Julián”, título de la obra dramática que Osvaldo Bayer estrenará el 16 de junio en el Teatro Cervantes, de Buenos Aires, está basada en uno de los capítulos de su libro “La Patagonia Rebelde”. Cuenta la historia de las cinco prostitutas o pupilas del prostíbulo “La Catalana” de Puerto San Julián, que se negaron a tener sexo con los soldados que fusilaron a obreros durante la huelga de peones rurales en Santa Cruz, alegando que “no se acostaban con asesinos”.
El historiador cuenta que la situación ocurrió el 17 de febrero de 1922, una vez que la matanza de alrededor de 1.500 peones había acallado toda intención de protesta de los trabajadores de las estancias y tuvo como protagonistas a cinco meretrices que ofrecían sus servicios en el prostíbulo “La Catalana” de Puerto San Julián.
Bayer relata que como modo de premiar a sus hombres después de la masacre, el teniente coronel Héctor Benigno Varela decide regalarles la visita de los prostíbulos, antes que se subieran al barco en el que emprenderían un largo viaje de regreso Buenos Aires.
Sin embargo, los soldados que estaban haciendo fila frente a “La Catalana”, se quedaron con las ganas de saciar sus deseos sexuales. La dueña del prostíbulo, Paulina Rovira, les avisó a los suboficiales que las mujeres se negaban a atender a los soldados.
“El suboficial y los conscriptos lo toman como un insulto, una agachada para con los uniformes de la Patria. Además, la verdad es que andan alzados. Conversan entre ellos y se animan. Todos, en patota, tratan de meterse en el lupanar. Pero ahí salen las cinco pupilas, con escobas y palos, y los enfrentan al grito de ‘asesinos’’, ‘porquerías’, ‘cabrones mal nacidos’. Y- según el posterior protocolo policial- “también otros insultos propios obscenos propios de las mujerzuelas”, describe Bayer.
Las cinco mujeres terminaron en la comisaría del pueblo, aunque luego fueron liberadas. A partir de los archivos de la comisaría de San Julián, Bayer incluso logró identificar a las heroínas que atrevieron a enfrentarse a “asesinos de obreros”: Consuelo García, argentina, 29 años; Angela Fortunato, argentina 31 años; Amalia Rodríguez, 26 años; María Juliache, 28 años, española y Maud Foster, 31 años, inglesa, con 10 años de residencia en el país.

http://www.elpatagonico.net/nota/194470/