Juan Ternura y Juan Coraje

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Por Osvaldo Bayer

Apenas llegado a Buenos Aires recibo un sobre. Lo abro. Adentro trae una poesía. Del poeta y músico salteño Raúl Fernández. Se titula “Macarena” y está acompañada de una foto plena de ternura de nuestro gran poeta Juan Gelman abrazado a su nieta Macarena.

Recuerdo la emoción de Juan cuando por fin logró hallar a su nieta, hija del hijo de Gelman, desaparecido –junto a su esposa– por la dictadura militar del genocida Videla. Esa nieta fue buscada por años por su abuelo, nuestro poeta. Leí la poesía del poeta salteño y me emocionó.

Todo me hizo pensar en nuestro trágico pasado. Y recordé el coraje civil de nuestro poeta Juan Gelman. Se comprueba esto en la contratapa que escribió él para Página/12 el domingo 23 de agosto de 1998, titulada “De-samparos”. Allí critica abiertamente a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Con toda la valentía de un verdadero demócrata. Comienza así, sin pelos en la lengua: “Aún patalean los tiempos que hace más de 90 años Karl Kraus consideró de ‘enanos que manejan asuntos de gigantes’. Con el voto a favor de los doctores Julio Nazareno, Eduardo Moliné O’Connor, Augusto César Belluscio, Guillermo López y Adolfo Vázquez, la Corte Suprema de Justicia de la Nación falló que ‘No resulta admisible el recurso que Carmen Aguiar de Lapacó presentó para conocer el destino de su hija Alejandra, de-saparecida en el Centro Clandestino de Detención El Atlético, instalado en pleno San Telmo’. Dicho de otra manera, la búsqueda de la Verdad, pilar de toda Justicia, es ‘no admisible’ para el alto tribunal”.

Y prosigue Juan, el poeta: “‘Del error de los actos judiciales de los hombres, cuando está oculta la verdad’ es el título del capítulo VI del Libro XIX de la Ciudad de Dios, la obra que San Agustín dedicó a la exploración de asuntos terrestres y celestes. Es probable que alguno de esos seis jueces nuestros lo haya leído pero, si no es así, allí se dice, por ejemplo, ‘la ignorancia del juez viene a ser la calamidad del inocente’. Y también: ‘En semejantes densas nieblas como éstas de la vida política, pregunto: ¿se sentará en los estrados de juez un hombre sabio o no se sentará?’. Estas densas tinieblas de la política –continúa Gelman– son notorias en la Argentina de hoy: consisten en las presiones de las Fuerzas Armadas y del gobierno”. (Recordemos que era la presidencia de Carlos Menem.) San Agustín aconsejaba a los jueces que se dirijan a Dios con esta súplica: “Líbranos, dictaduras militares se dictaron a sí mismas y han clausurado la vía de las condenas penales para los represores”. Y les dice a los jueces: “Estos enterradores de la verdad desean matar el pasado, del mismo modo que las Fuerzas Armadas mataron el presente. Habría que equiparar sus sueldos al de los sepultureros de la Chacarita”. Con ese coraje civil, Gelman enfrenta a los máximos jueces de aquella época. Coraje civil que compartirá con la ternura de su carácter. Lo pudimos constatar cuando abrazó a su nieta Macarena, recuperada.

Juan Gelman es ya Juan Poeta, Juan Ternura y Juan Coraje.

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Juan Gelman

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El poeta, traductor y periodista argentino había nacido en Buenos Aires el 3 de mayo de 1930. Hijo de emigrantes judíos ucranios, ejerció diversos oficios antes de dedicarse al periodismo. Por su actividad profesional y política vivió en el exilio entre 1975 y 1988, residiendo alternativamente en Roma, Madrid, Managua, París, Nueva York y México, donde murió. En 1997 ganó el Premio Nacional de Poesía en Argentina; el Juan Rulfo en 2000; en 2004 el Premio Iberoamericano de Poesía Ramón López Velarde; en 2005 los premios Iberoamericano Pablo Neruda y Reina Sofía de Poesía. Columnista de Página/12 desde su primer número, en 2007 ganó el Premio Cervantes.

En su juventud colaboró en el periódico Rojo y negro. Fue uno de los fundadores del grupo de poetas “El pan duro” y fue secretario de redacción de Crisis, director del suplemento cultural de La Opinión y jefe de redacción de Noticias.

De su producción poética se destacan Violín y otras cuestiones, El juego en que andamos, Velorio del solo, Gotán, Sefiní o Cólera Buey, así como Los poemas de Sidney West, Traducciones, Fábulas, Relaciones, Hechos y relaciones o Si tan dulcemente. Escribe Exilio en colaboración con Osvaldo Bayer. Citas y comentarios, Hacia el sur, Composiciones, Carta a mi madre y País que fue será, forman parte de su obra.

El 24 de agosto de 1976 su hijo Marcelo fue secuestrado en Buenos Aires junto con María Claudia García Iruretagoyena. Ella tenía 19 años y estaba embarazada de siete meses. La pareja fue llevada al centro clandestino de detención “Automotores Orletti”, una sede del Plan Cóndor. Los restos de Marcelo fueron encontrados en 1989 por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). De María Claudia se supo que fue trasladada por oficiales de la Fuerza Aérea uruguaya al Servicio de Información de Defensa (SID). María Claudia y Macarena estuvieron juntas hasta aproximadamente diciembre de 1976 en esa dependencia de Montevideo. Los represores dejaron el 14 de enero de 1977 a la beba en una cesta en la puerta de la casa de la familia del expolicía Angel Tauriño. Después de años de búsqueda, su abuelo Juan la encontró en los primeros meses de 2000.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-237723-2014-01-14.html