La Luna de Eduardo Galeano

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Luna de Jarrillos

 La luna nueva, luna verde, no quiere siembras. La luna creciente, luna azul, embaraza la tierra.

La luna llena, luna blanca, alborota a los lunáticos, a los alunados, a las mujeres y a la mar.

La luna amarilla viene con tormenta.

La luna roja trae guerra y peste.

Cuando hay luna negra, luna ninguna, el cielo está mudo y el mundo bosteza.

Catalina Álvarez Insúa, que está dando sus primeros pasos en el mundo, alza los brazos al cielo y llama:
-¡Luna, ven!

Eduardo Galeano
La Jornada

El Sol

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El Sol

En algún lugar de Pennsylvania, Anne Mirak trabaja como ayudante del sol. Ella está en el oficio desde que tiene memoria. Al fin de cada noche, Anne alza sus brazos y empuja al sol, para que irrumpa en el cielo; y al fin de cada día, bajando los brazos, acuesta al sol en el horizonte.

Era muy chiquita cuando empezó esta tarea y jamás ha faltado a su trabajo, porque ella sabe que el sol la necesita.

Hace medio siglo, la declararon loca. Desde entonces, Anne ha pasado por varios manicomios, ha sido tratado por diversos psiquiatras y ha engullido muchísimos psicofármacos. Nunca consiguieron curarla. Menos mal.

Eduardo Galeano

La Jornada. México,

 

El león y la hiena

Hiena Los poetas y los artistas del pincel y del cincel aman desde siempre al león, que vibra en los himnos, flamea en las bandera s y custodia castillos y ciudades, pero a nadie se le ha ocurrido nunca cantar a la hiena, ni inmortalizarla en la tela o el bronce. El león da nombre a santos y papas y emperadores y reyes y plebeyos, pero no hay noticia de que ninguna persona se haya llamado o se llame Hiena.

 Según los estudiosos de la vida de los bichos, el león es un mamífero carnívoro de la familia de los félidos. El macho se dedica a rugir. Las hembras se ocupan de conseguir la comida, un menú de cebras o venados, mientras el macho espera. Cuando la comida llega, el macho se sirve primero.. De lo que sobra, comen las hembras. Y al final, si algo queda todavía en el plato, comen los cachorros. Si no queda nada, se joden.

 La hiena, mamífero carnívoro de la familia de los hiénidos, tiene otras costumbres. Es el caballero quien trae la comida, y él come ultimo, después de que se han servido los niños y las damas.

 Para elogiar, decimos: Es un león.

 Y para insultar: Es una hiena.

 ¿De qué se ríe la hiena?

 ¿Se ríe de nosotros?

Eduardo Galeano

http://es.wordpress.com/#!/read/topic/eduardo-galeano

http://derechoaldelirioradio.wordpress.com/tag/eduardo-galeano/

La orilla

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La orilla

 No se animaban a meterse. Con los ojos clavados en las olas, todos parados como soldados en fila, se medían el miedo y se atrevían, a lo sumo, a mojarse los pies.

Eran niños venidos de tierra adentro, de muy adentro, que no habían estado nunca en la playa de Piriópolis, ni en ninguna playa, y que nunca habían visto la mar.

Y uno de aquellos niños que estaba descubriendo la mar y que no tenía ojos para ver lo que estaba viendo, comentó:

-¡Un río de una sola orilla!

 Eduardo Galeano

La Jornada

 

Historia clínica

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Informó que sufría taquicardia cada vez que la veía, aunque fuera de lejos.

Declaró que se le trababa la lengua y no lograba articular sonidos cuando ella lo miraba, aunque fuera de refilón.

Admitió una hipersecreción de la glándula sudorípara cada vez que ella le hablaba, aunque fuera para contestarle el saludo.

Reconoció que padecía graves desequilibrios en la presión sanguínea cuando ella lo tocaba, aunque fuera por error.

Confesó que por ella padecía mareos, que se le nublaba la visión, que se le aflojaban las rodillas, que lo desvelaba el insomnio.

-Fue hace mucho tiempo, doctor -dijo-. Yo nunca más sentí nada de eso.

El médico arqueó las cejas:

-¿Nunca más sintió nada de eso?

Y diagnosticó:

-Su caso es grave.

 

 

Eduardo Galeano
La Jornada

http://www.jornada.unam.mx/2002/08/04/05aa1cul.php?origen=index.html