Lluvia

Imagen

            Me gusta cómo llueve fuera de la gravedad y en todos los sentidos, desde los poros de quien siente y a su vez, es sentido en cuerpo y alma.


Llueve desde los ojos y desde el corazón, con sufrimiento y también con emoción, llueve en palabras desde la mismísima razón, llueven sonrisas, desde los labios de la gente satisfecha de si misma,


Llueven ideas, desde las mismas entrañas de los que siguen teniendo capacidad de pensar, llueven palabras, desde los mismísimos dedos que no queremos dejar reposar, llueve futuro, sobre los hombros que son capaces de saberse arrimar, llueve ilusión, sobre los ojos de quien sabe mirar en los ojos de los demás.


Me gusta la lluvia, también el sol, también los vientos, las manos, las palabras en voz, música y papel, pero también me gusta cuando la lluvia eres tú, cuando empapándome, empapas al mundo.

Leonor Canseco

Si tocan a una, nos tocan a todas

Imagen

P1190266

El relato

 

Entresaco unas frases de un escrito enviado a la prensa por Patricia Flint, turista estadounidense, víctima de una agresión sexual en estas pasadas fiestas de Sanfermines, en Iruñea, el día 13 de julio, a las 8,30 de la mañana en la Calle Estafeta:

“… necesito deciros que una agresión sexual es una situación muy violenta. Son momentos de pánico en los que no sabes qué está sucediendo ni por qué está sucediendo. Todo se vuelve oscuro. El miedo te paraliza. Un sabor agrio se apodera de ti. Los segundos son horas. Cuando las vives y cuando las recuerdas, porque una agresión sexual es muy dura de vivir, muy dura de contar y muy dura de recordar (…) Después de declarar la agresión sexual en comisaría, separada de mi pareja,… tuve que enfrentarme a unas calles atestadas de hombres que me decían cosas, y que ya sabía qué podía esperar, pues previo a la agresión también tuve que soportar que me levantaran la falda y escuchar obscenidades. Regresé a la pensión donde permanecí 48 horas sola. No salí ni siquiera para comer. Me daba terror pisar la calle”.

Lo anterior es parte de la carta que ha enviado a la prensa la chica agredida en la calle Estafeta en las fiestas de Sanfermines. Si hemos tenido noticia de esta agresión, en parte, se ha debido a que su compañero, que había corrido en el encierro ese día, al ir a buscarla, la encontró justo en el momento en que estaba siendo agredida sexualmente por un hombre, en estado de ebriedad importante. Al ver a su novia en esta situación, le propinó un puñetazo tal al agresor que, éste perdió el equilibrio y cayó al suelo golpeándose fuertemente en la cabeza. De ahí lo llevaron a Urgencias y actualmente está ingresado en la UCI. La policía detuvo al novio de la agredida y ésta fue a comisaría a denunciar la agresión. Luego esperó a que pusiesen en libertad a su compañero y finalmente, tras pagar una fianza de 12.000 euros, el “agresor” ha sido autorizado a salir del Estado.

Esta versión de la mujer agredida y de su novio está contrastada por el testimonio de un chico que vio la agresión, y por la filmación de más de un minuto de uno de los vídeos colocados en la calle Estafeta.

El testigo declara en las diligencias judiciales, que el agresor pamplonés, ahora ingresado en la UCI “estaba manoseando y quería besar” a la chica, que “no paraba de llorar y le temblaba el cuerpo”, y que la vió, alrededor de las 8,45 de la mañana “ llorando y de espaldas a la pared en el lado derecho de la calle y a un hombre que la estaba manoseando … y ella hacía fuerza para quitárselo de encima… el hombre insistía en su actitud”.

Este es el relato. Un caso típico en Sanfermines. A veces con un final todavía más doloroso para la chica agredida. Ese día cumplía 24 años y lo estaba celebrando en nuestras fiestas.

La campaña

Este año el movimiento feminista empezó muy pronto la campaña contra las agresiones sexistas en las fiestas. En las del barrio de la Txantrea de Iruñea, que coinciden con el 1 de mayo, se tuvo conocimiento de una violación en el espacio colindante a las barrakas. De madrugada una joven fue violada. La manifestación y la protesta fue contundente, inmensa, el mismo día 1 de mayo. La rabia se acumulaba en nuestros cuerpos. En fiestas, en nuestros espacios que tanto nos cuesta mantener, se producía una agresión sexual máxima. No quisimos enmudecer. Nos negamos a callar.

Unos días más adelante, en el mismo mes de mayo, en Villava-Atarrabia, se producía otra agresión sexual al finalizar una fiesta, otra violación. También en los aledaños de un espacio popular.

Para preparar las fiestas de Sanfermines, que suelen ir cargaditas de baboseo y de agresiones, se articuló desde el movimiento una bonita campaña, complementaria de la que solemos hacer todos los años. Además de las pancartas, las pegatinas, los pañuelos,… apareció en escena la manifestación cañera, con nocturnidad y alevosía, vestidas de negro y encapuchadas, y el adiestramiento en autodefensa feminista: el GPS, gas pimienta sanferminero. Siguiendo tradiciones ancestrales y acudiendo a los saberes centenarios de nuestras amamas (abuelas) se trataba de adiestrar a las más jóvenas en el rito iniciático de la utilización de nuestra arma de autodefensa más eficaz: el espray intimidatorio GPS.

La manifestación del 4 de julio, a las once de la noche, recorriendo las atestadas calles de la parte vieja de Iruñea, reunió a unas 1.500 personas, en su mayoría chicas, encabezadas por una vanguardia para la ocasión: todas vestidas de negro, con las caras tapadas y con antorchas encendidas, donde el mensaje era más que claro: si tocan a una nos tocan a todas; responde a la agresión; ninguna agresión sin respuesta; la calle y la noche, también son nuestras…

Desde el movimiento feminista se quería contestar a la agresiones, sensibilizar sobre la constante violencia sexista que se produce en fiestas y de forma muy especial, consolidar nuestra presencia en éstas: a todas horas, como queremos, como nos de la gana, divirtiéndonos, sin renuncias a ocupar los espacios y las horas. Hay que atajar un mensaje subterráneo de intimidación y represión. El mensaje de “es mejor no ir”, “no salgáis de noche”…

También desde las Peñas sanfermineras y desde “Gora Iruñea” (plataforma por unas fiestas populares y alternativas, libres de agresiones sexistas) se hizo una campaña y un esfuerzo especial para sensibilizar sobre las fiestas y las actitudes sexistas y para ocupar cada vez más los espacios libres de agresiones, llamando a la solidaridad activa en los casos en que se produzcan. Esto incluyó que en el paseillo de las Peñas previo a la entrada a la plaza de toros, varios cientos de miembros de éstas portaran camisetas moradas en reivindicación de unas fiestas sin agresiones sexuales.

Los Sanfermines terminaron y el alcalde, como siempre, hizo una valoración hiper-positiva del comportamiento cívico. Solo algunos elementos distorsionantes que habían osado insultarle en la procesión del 7 de julio, cuando rodeado de lo más carca del todo Pamplona y de su fuerza especial de protección, le obstaculizaban el paso a la Catedral. Esta vez Iruñea no era portada de los medios ni por el txupinazo, ni por ninguna agresión sexista grave.

El movimiento feminista hacía, asimismo, una valoración muy positiva, por la visibilización importante del rechazo a las agresiones sexistas y por la campaña potente desplegada. Todavía no se sabía que lo que apareció en los medios como un puñetazo de un “guiri” a un pamplonés, que hubo de ser hospitalizado de urgencia, escondía una agresión sexual.

El debate mediático

El año pasado, en el mes de octubre, escribí en este mismo espacio de tribuna, un artículo sobre las agresiones en las fiestas, que quería ser un balance de los sucesos festivos y las diversas interpretaciones y comentarios. Hay quien piensa que las feministas exageramos en esto de las agresiones. Algunos incluso mantienen que mentimos y que hacemos denuncias falsas al amparo de una ley que nos privilegia. Hay otros que entienden que llamamos agresión a lo que en realidad es diversión, ganas de jugar, de romper moldes y roles. Es un debate.

Para discutir de esto, ETB2, televisión pública vasca en castellano, realizó un programa al que fui invitada. Era el día 11 de julio, viernes. O sea, todavía no habían terminado las fiestas. Para esas fechas, la famosa marca iruindarra “kukuxumuxu”, que patrimonializa mercantilmente en gran parte los Sanfermines, había retirado un anuncio sobre la fiesta, donde aparece una mujer con los pechos al aire, siendo manoseada por un tipo. Lo había retirado por las protestas recibidas que lo tachaban de machista y no por convicción propia. Su más conocido directivo local también estaba invitado al programa.

Quien me llamó, había leído el artículo de Viento Sur al que he hecho referencia y me dijo que quería que plantease el debate ahí transcrito. Era un buen momento para sacar nuestras reivindicaciones y sobre todo tenía ganas de contar la exitosa campaña que habíamos hecho y conectar el tema de las fiestas con las tradiciones que nos imponen y que excluyen a las mujeres de los espacios. Hacía poco había sido el Alarde de Irún, dónde una vez más, el alarde machista, con participación tan solo de hombres, había reunido a la mayoría de las compañías y el mixto, el realmente legal, que va “in crescendo”, recogía a una minoría de la población. En breve sería el Baztandarren Biltzarra, en el Valle del Baztan, y las fiestas de Elizondo, y de nuevo nos enfrentaríamos a la mutil dantza –baile de chicos- y a la práctica desobediente de las valientes mujeres que salen a bailar y de hombres que las acompañan. Eso sí entre gritos y descalificaciones de todo tipo, sobre todo sexistas.

¿Qué voy a decir de estos debates de televisión que no se sepa? Pues eso, fue imposible. Lo que tenía que ser un debate sobre las fiestas y las agresiones, se convirtió, en gran medida, una vez más en un foro de culpabilización a las mujeres por sus actitudes. Como ese día estaba en boga en los medios el asunto del “mamading” en Palma de Mallorca y que si las chicas en algunos sitios intercambian un kalimotxo por un toqueteo de tetas, ahí se empezó a hacer antifeminismo barato y soez, además de ridículo, sobre la falsa “liberación de la mujer” vía sexualización de su cuerpo. No era solo el fondo del debate, sino la forma agotadora del medio. Espolear el discurso con frases más bien altisonantes. Hablar todo el mundo a la vez. Gritar más si se puede. Dar una lección pública en una televisión pública sobre cómo todo es lo mismo: mujeres que se desnudan, hombres que pegan, machistas que violan, borrachos que manosean y acosan…

Y así mientras participaba en una tertulia de seis personas, casi todas hablando a la vez, imposible de ser moderada, el conocido directivo de la firma famosísima responsable del anuncio tachado de machista, era entrevistado en “set” aparte, por dos periodistas, y opinaba tranquilamente, sin interrupciones ni reproche verbal alguno, sobre su particular visióln de las fiestas.

El acceso de las mujeres a los espacios públicos, solas –es decir todas nosotras-, es una de las acciones más osadas y desobedientes del feminismo. Por esto, es tan fuertemente contestado por parte del patriarcado. Solo obedeciendo el mandato heteronormativo se permite la incursión: en las formas y en los contenidos. Lo demás es castigado. Nosotras ya hemos decidido desobedece y en ello seguimos.

Begoña Zabala. Emakume Internazionalistak

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Begoña Zabala

Ramo de sueños

Imagen

 

Ramo de sueños

Ramo de sueños

“…y por eso cultivaban jardines de sueños / y los exportaban con grandes lazos de colores / y los profetas de la oscuridad se pasaban noches/ y días enteros / vigilando los pasajes y los caminos buscando estos peligrosos cargamentos / que nunca se dejaban atrapar / porque el que no tiene ojos par soñar / no ve los sueños ni de día ni de noche”
                                                                                                                    Gioconda Belli

 

 

El escándalo de las torturas que no fue un escándalo

Imagen

Árbol

Iker Armentia
eldiario.es
La Audiencia Nacional ha absuelto a 40 jóvenes que estaban acusados de pertenecer a ETA por su supuesta militancia en la organización ilegalizada Segi. La Fiscalía pedía entre seis y doce años de prisión. La sentencia echa por tierra las tesis policiales y considera que los acusados no provocaron actos de violencia callejera y que su actividad política era legal y no tenía relación con Segi. La Fiscalía no recurrirá la sentencia absolutoria.
Hasta aquí lo que probablemente hayas leído en la mayoría de los medios de comunicación. A partir de ahora lo que no mencionan: las torturas.
La mayoría de los acusados denunciaron torturas durante su periodo de incomunicación y, aunque la Audiencia Nacional no es la encargada de juzgar esos malos tratos, el tribunal sugiere que las declaraciones ante la policía pudieron ser forzadas. La Audiencia Nacional advierte que sólo las declaraciones que se presten “libre, voluntaria y espontáneamente pueden ser tenidas en cuenta para obtener elementos incriminatorios”. Cito la sentencia: “La Convención contra la Tortura obliga a todo Estado a asegurarse de que ninguna declaración que se demuestre ha sido hecha como resultado de tortura pueda ser invocada como prueba en un procedimiento”.
Sigue la sentencia de la Audiencia Nacional: “Las declaraciones del atestado no ratificadas judicialmente son manifestaciones preprocesales, más en casos como el que nos ocupa en que los acusados expresamente se retractan en el acto del juicio recordando que ya ante el juez de instrucción las negaron y atribuyeron al empleo de torturas”. Y dicho esto, la Audiencia Nacional excluye “del cuadro de la prueba todas las declaraciones policiales”.
La Audiencia Nacional detecta elementos extraños en todo el proceso: la mayoría de las personas que fueron detenidas en la operación en España se autoinculparon o declararon en su contra en comisaría (81%), mientras que los detenidos en otros países europeos pudieron acogerse al derecho a no confesar contra sí mismos; hay relatos a los médicos forenses de denuncias de torturas y no se adoptan medidas de prevención; se da el hecho de jóvenes que declaran ante el juez y son interrogados de nuevo por la policía para volver al juez con una segunda declaración, sin que exista justificación alguna según la Audiencia Nacional (lo que comúnmente se conoce como ‘preparar la declaración’)…
La Audiencia Nacional recuerda que ciertos jueces instrucción toman medidas para evitar las torturas: comunicar a la familia el lugar de la detención, grabar lo que ocurre en las zonas de custodia para controlar las entradas y salidas de la celda, la identidad de los funcionarios actuantes y los horarios, la intervención de un médico de confianza designado por la familia junto al médico forense, y la grabación de los interrogatorios. El juez instructor de este caso fue Fernando Grande-Marlaska y, según la Audiencia Nacional, no adoptó ninguna de estas medidas
La lectura de la sentencia deja un panorama desolador. Los médicos forenses se limitan a consignar lo que dice el detenido, pero ante la presencia de huellas físicas o testimonios de posibles maltratos, no se producen actuaciones para evitarlas. Los abogados de oficio –los detenidos en régimen de incomunicación no tienen derecho a un abogado propio– acuden, en muchos casos, a las declaraciones judiciales como comparsas, sin que los detenidos puedan tener un mínimo derecho a la defensa.
Escuchemos ahora algunos de los testimonios de los jóvenes.
“Uno le pegaba golpes en los oídos de modo continuo durante los interrogatorios”
Aitziber Arrieta. Durante su detención fue examinada en seis ocasiones por el médico forense. La sentencia afirma que Aitziber Arrieta le contó al médico que estaba siendo maltratada: “Le comentó al médico que la noche anterior después del reconocimiento la llevaron a un cuarto y le volvieron a dar golpes en la cabeza y la espalda, eran varios agentes, pero los que la agredieron un hombre y una mujer”. Según la Audiencia Nacional, “no consta otra actuación judicial al respecto que la prórroga de la detención incomunicada”.
Euken Villasante. Declaración del joven en el juicio recogida en la sentencia: “Uno le pegaba golpes en los oídos de modo continuo durante los interrogatorios. El maltrato fue sobre todo psicológico: le decían que habían visto muy mal a su madre, que le había dado un ataque, que no sabían si estaba viva, que irían a por su hermano y a por su novia. Le obligaban a estar de cuclillas y a hacer ejercicio, estaba muy cansado, se desmayó en una ocasión. Un día, justo antes de la declaración con abogado, le interrogaron desnudo”.
El forense refleja en su informe tras hablar con Euken Villasante: “Anoche tras el reconocimiento, en un cuarto como éste, no sabe a qué hora, le desnudaron y le dieron tortazos en la espalda y cuello y le tiraron del pelo, que esto duró unos cinco a diez minutos. Que había tres personas, los tres hombres y sólo uno de ellos le maltrató”. La Audiencia Nacional dice en su sentencia que no consta medida judicial alguna de comprobación sobre lo que el médico forense señalaba en sus partes de estado.
Por cierto, ¿alguien se lee los informes de los médicos forenses?
Xabier de la Maza en la declaración en el juicio recogida en la sentencia: “A la mañana siguiente, un agente encapuchado le preguntó si iba a declarar, que se preparase porque le llevaban a Madrid. Durante el traslado en coche, sin poder ver porque iba reclinado hacia adelante, le fueron interrogando, entre amenazas se preparó la declaración; le daban golpes en la nuez. Según dijeron, dependía de él estar mas días detenido. Cuando no pudo más, se autoinculpó, la alternativa que le ofrecían era que incriminara a otros de su pueblo; por ello, prestó la primera declaración; no vio ni habló con la abogada de oficio, quien sólo se quejó por la hora de la diligencia, pero no intervino. Le dejaron ir a la celda y le dieron de cenar, pensó que se había acabado, pero horas después le sacaron del calabozo, le empujaron y gritaron. Le dijeron que había cambiado la declaración en varios aspectos”.
La Audiencia Nacional pone en cuestión que la declaración ante el juez que prestó Xabier de la Maza fuera expresión libre de su voluntad y la retira como prueba. Según el tribunal, las secuelas psicológicas que sufre se corresponden con la de una situación estresante de tortura o trato degradante.
Garazi Rodríguez. Declaración en el juicio recogida por la sentencia: “En Madrid la sometieron a interrogatorios, le preguntaron varios agentes, le decían que era una puta, que la había cagado, la obligaban a ponerse en cuclillas y cuando se caía le pegaban patadas; también le dirigieron insultos sexistas. Le dieron con la mano abierta en la cabeza y le estiraron del pelo. El tercer día fue el peor, le preguntaron si conocía a Maialen Eldua -había trabajado con ella-, la llevaron de los pelos a la habitación contigua, estaba Maialen hecha una bola y llorando. Después le ordenaron desvestirse. Cuando estaba en ropa interior, un hombre joven la abrazó y le tocó los pechos. Al día siguiente le hicieron ensayar una declaración, hasta que consideraron que era correcta. No le contó ese trato al médico forense, porque detrás de la puerta estaban los guardias y temía represalias”.
Sigue la sentencia: “La defensa aportó una foto publicada en la edición digital del diario El Mundo en la que aparecía la acusada con un antifaz -que le privaba del sentido de la vista- a la salida de la Comisaría de San Sebastián”. Según la Audiencia Nacional, “la privación de la estimulación sensorial normal está prevista entre los métodos de tortura del Manual internacional para la investigación y documentación de la tortura”.
Estos son sólo cuatro testimonios. Hay muchos más en la sentencia.
Hablar de torturas en España es tabú
Lo extraordinario de esta detallada radiografía sobre las entrañas del modo en el que tienen lugar los interrogatorios policiales es que la alarma no la hace saltar una ONG o un abogado de un detenido: es un tribunal de justicia. Es la Audiencia Nacional la que otorga veracidad a las denuncias de torturas y anula las declaraciones policiales. Este caso tendría que haber provocado un escándalo. O, al menos, algo más de atención informativa. Aperturas en los periódicos. Expertos sobre derechos humanos en televisión. Algún tipo de investigación. Pero nada.
Sólo un ejemplo: en la sentencia la palabra ‘tortura’ se cita en 64 ocasiones; he leído informaciones periodísticas sobre la sentencia en la que no se escribe ‘tortura’ ni una sola vez.
En España se ha torturado a presos iraquíes, a internos de los CIEs, inmigrantes que paseaban por la calle, directores de periódicos, activistas del 15-M… pero los poderes públicos y los medios de comunicación actúan como si nada pasara. Atendiendo a informes de organizaciones humanitarias y organismos internacionales, podemos concluir que las torturas no son sistemáticas pero que tampoco son hechos aislados como nos pretenden hacer creer. Las autoridades no aplican medidas para erradicar los malos tratos policiales e ignoran, en muchos casos, las denuncias presentadas por las víctimas. Muchos torturadores han sido indultados. Algunos, incluso, condecorados. Pero el silencio sigue. Hablar de torturas en España sigue siendo tabú.
Siempre he sentido vergüenza de que una parte de los vascos comprendiera y apoyará el terrorismo de ETA. Pero también siento vergüenza de que muchos de quienes se postulan como defensores del Estado de Derecho, lo estén minando por dentro permitiendo que las torturas y los malos tratos se sigan cometiendo en las comisarías. A quienes rechazan la violencia, venga de donde venga, tradicionalmente se les ha tachado de equidistantes, que es la version light de llamarte proetarra. Y la forma habitual de eludir el debate y mantener la injusticia.
Si en algo ha fallado la Transición ha sido en tolerar estos comportamientos en las Fuerzas de Seguridad del Estado (que, además, se han extendido a otras policías autonómicas). Ahora que dicen que empieza la Segunda Transición, las autoridades deberían empeñarse en limpiar los restos del franquismo que todavía quedan en la Policía. Es urgente y es necesario.

Sigue leyendo

Cachorro

Imagen

 

Me llegan las imágenes de una amplia sabana, donde el espacio es abierto y limpio hasta el horizonte, así me parece la vida cuando no tenemos delante ningún obstáculo insalvable, cuando la edad y el conocimiento nos dicen que el juego es el único alimento de la vida.

Así los cachorros de los moradores pelean y retozan, a la vez que su cabeza se pierde en la inocencia que rebosa.

Los juegos van cambiando, los cromos de la estepa ya son paisajes a conocer, donde el saber moverse, el saber donde está el trafico o la panadería, empieza a tener importancia.

Los cachorros deben asumir su existencia, tienen que saber que hay algo más que jugar o comer, deben de formar un grupo donde el apoyo mutuo, les permita defenderse de los demás, pero sobre todo de si mismos.

Los esteparios no pueden esperar a que pase la gacela despistada, no pueden esperar a que el verdadero alimento venga a saciar su mente, el estomago y la conciencia de uno mismo, es algo que no puede depender de ninguna suerte, al hambre se le mata o se acostumbra, el otro hambre mata o anula.

Cachorro mío, no esperes que sieguen la hierba, que aclare el día, que llueva a su hora, que los árboles te traigan la fruta, que otra manada te acoja o que te acaricie la luna.

Busca tu momento, aunque sean muchos, forma tu manada, marca tu territorio, levanta la voz y di quien eres, luego si encuentras mas fuerza en los demás, solo habrás ganado respeto a cambio de territorio, pero eso es lo importante.

No indiques árboles que no has marcado, lo extenso de ti no es lo que mida tu territorio ni la calidad de tus pastos, ni la cantidad de tus cachorros.

En mil lugares diferentes no hay pastos ni cachorros, pero rebosan los motivos para compartir vida, dura e ingrata…   pero Vida y Compartida.

 Leonor Canseco