Sendero

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Senda del oso

Senda del oso

P1090506 (FILEminimizer) Senda del oso

Caminos de escape, de acercamiento feliz, de alejamiento doloroso, de sentir religioso, de querer compartirlo, de marcha solitaria, de complemento furtivo, de soñar un destino, de andarle contigo, de dejarte una salida sin sufrirlo, de sedar los dolores, de no hacer daño a los amores, de abocar los destinos, de azuzar los lamentos omitidos, dolorosos pero admitidos.

Otros caminos, rotos en su mitad, dolorosamente partidos por la razón del destino, que sabiendo de su final, llegan despacio y allanando el sentido, para no romper el final de su martirio y dejar la soledad de la pena, al sitio de lo debido.

Todos no son malos ni buenos ni anchos ni difíciles ni míos ni del mundo, son simples senderos que nos acercan a la muerte, y aun sin saberlo ni estar indicado, es el único en el que no nos perdemos.

(Fragmentos de … Senderos)

Leonor Canseco

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Anamnesis

Saber escuchar, saber decir no. Conversación con Arnoldo Kraus

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En la carrera de medicina, después del rigor de las llamadas materias básicas, el alumno inicia su entrenamiento en la clínica. Las materias básicas son, entre otras, anatomía, histología, fisiología y embriología. Una de las primeras palabras que se aprende en la clínica, antes de enfrentarse a los enfermos, es anamnesis. La anamnesis, para quien ejercerá la clínica es más básica que las materias básicas: de ella depende el éxito del médico y, en ocasiones, el destino del enfermo. No por ser una vieja palabra, la anamnesis ha caído en desuso; su impopularidad se debe al poco interés por el diálogo y la escucha que hoy priva y define a la sociedad contemporánea.

La palabra anamnesis, explica el Diccionario de la lengua española, tiene dos significados: conjunto de los datos clínicos relevantes y otros del historial de un paciente, y, representación o traída a la memoria de algo pasado. La primera se refiere a la medicina; la segunda habla de la reminiscencia. Ambas definiciones, la que da voz al enfermo, y la que da pie a la filosofía, tienen muchos entrecruzamientos; el historial clínico desglosa la vida o las vidas del paciente mientras el recuento del pasado le imprime una dosis platónica al estudio de la enfermedad. Leer los dolores de la persona arropados por algunos consejos filosóficos deviene arte médico.

El clínico avezado sabe que antes de acercarse al enfermo para tocarlo, auscultarlo o pedirle que camine debe escucharlo para enterarse de algunas porciones de su pasado. Conocer el pasado es indispensable para construir el presente de la persona enferma. Al conocerlo se evocan fragmentos de la vida sana, porciones de la convivencia familiar y episodios del contexto social del enfermo. Con frecuencia, escuchar es suficiente para diagnosticar. Lo que sigue, el examen físico, complementa el significado de las palabras. Muchas personas, cuando hablan de su mal, suelen hacerlo sin ambages. La enfermedad ofrece la posibilidad de mirarse y abrirse sin temor al revelar algunas historias oscuras, penosas o dolorosas. Cuando los enfermos hablan, regresan al pasado y desmenuzan su figura, otrora sana, mientras dibujan al unísono, el entorno que los envolvía. Esas miradas evocan reminiscencias, vivencia emparentada con la anamnesis del filósofo griego.

Para Platón el saber como un recordar o el diálogo del alma consigo misma representan el meollo de la anamnesis. Los griegos apreciaban profundamente la anamnesis porque les permitía a las personas regresar al tiempo anterior al nacimiento; desde ahí, in utero, el hombre tenía la posibilidad de rememorar y entender la verdad por medio del recuerdo; ese saber como un recordar les ofrecía la oportunidad de acceder al mundo de las ideas.

Algunos doctores, cuando interrogan al enfermo acerca de sus síntomas, lo hacen desde la semiología médica y desde la anamnesis platónica. Al recabar los datos clínicos por medio del interrogatorio el médico sugiere a la persona que recuerde parte de su vida. Recordar permite entender algunas de las razones que facilitaron el desarrollo de la enfermedad. La anamnesis abre las puertas para que el alma se apersone y complemente el diagnóstico. Los clínicos de antaño afirmaban que la historia clínica –instrumento que utiliza el médico para interrogar y explorar– debía permitir al enfermo expresar todo lo que fuese importante para él. Esos galenos afirmaban que el interrogatorio debía ser una suerte de tribuna libre, es decir, un espacio donde el enfermo narrase su versión acerca de sus males.

Cuando el encuentro entre médico y paciente funciona la anamnesis aporta buena parte de los diagnósticos. Ese diálogo evita recurrir a múltiples y costosos exámenes de laboratorio o de gabinete, que, además, tienen la posibilidad de dañar. La complicidad y la confidencialidad entre médico y enfermo surgen a partir de la anamnesis a lo cual debe agregarse que la confianza le permite al enfermo entregarse sin temor a ser juzgado.

Desafortunadamente la anamnesis ha quedado relegada. La palabra, el diálogo, la escucha han perdido relevancia. Algunas historias permiten comprender que la anamnesis debe seguir siendo el corazón de la medicina. Comparto tres vivencias. Un paciente afirmó: Descubrí que tengo cáncer de colon porque soñé muchas veces con el ginecólogo que me atendía y que murió hace muchos años como consecuencia de ese tumor. Un compañero comentó que un paciente se suicidó cuando se le quitó el insomnio que padeció durante veinte años y que lo llevaba de un consultorio a otro, de una ciudad a otra en busca de remedios mágicos, de un diván a otro para saber si era la madre o el padre el responsable de su insomnio y de los brazos de una amante a otra en busca de la cura. Finalmente, un paciente octogenario, con los ojos anegados por lágrimas debido al reciente fallecimiento de su hija por cáncer de mama, aseguró que cuando vi el ultrasonido de María, mi segunda hija, me percaté inmediatamente de que la niña sería idéntica a Ximena, mi hija primogénita recién fallecida.

La anamnesis clínica es un arma médica invaluable que se tiñe de inmensa sabiduría cuando se piensa en la anamnesis platónica. Conocer es recordar, sugirió Platón. Recordar es conocer enseñan los enfermos.

Arnoldo Kraus

La Jornada

 

 

 

Y bueno pues, un día mas…

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Día y sol desperezándose

Día y sol desperezándose

Y bueno, pues,
un día más
que se va colando
de contrabando.

Y bueno, pues,
adiós a ayer
y cada uno
a lo que hay que hacer.

Tú, enciende el sol.
Tú, tiñe el mar,
y tú, descorre el velo
que oscurece el cielo,
y tú, ve a blanquear
la espuma y la nube,
la nieve y la lana,
y tú, conmigo a cantar la mañana.

Tú, a dibujar
el trigo y la flor.
Tú, haces de viento,
dales movimiento
y tú les das color.
Tú, amasa los montes.
Tú, al pozo a baldear
y tú, conmigo y el gallo a cantar…

Que hay que empezar
un día más.
Tire pa’lante
que empujan atrás.

Y póngase el calcetín, paloma mía,
y véngase a cocinar el nuevo día.
Todo esta listo, el agua, el sol y el barro,
pero si falta usted no habrá milagro.

Si le falta usted
a un mundo enfermo y con canas,
quién va a hacerle la cama
y quién le peinará la frente
y quién le lavará la cara.
Si falta su risa
para echarlo a andar.
Venga conmigo y el gallo a cantar.

Canción Infantil Para Despertar A Una Paloma Morena De Tres Primaveras

JOAN MANUEL SERRAT

Mary-Lou

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Mary-Lou

Mary-Lou

 

Solo tengo un minuto, pero te enviaré sesenta ideas, de lo que se puede hacer con él.

Mirarnos sesenta veces y no contarlas

Oírnos sesenta veces decir, lo que queremos escuchar

Acariarte sesenta veces las mejillas risueñas,

Peinarte sesenta veces ese flequillo rebelde,

……………………………………

………………………….

……………………………

Pedirte sesenta veces…  ¡¡Dame otro minuto!!

 Leonor Canseco

La tour 13 LXIV (Marko 93)

Necesidad de brillar en tus ojos.
………………….. !!!!!

Sophie L.

Voici le dernier article sur cette merveilleuse exposition, que j’ai eu la chance de visiter le dernier jour d’ouverture, j’espère que vous avez pris autant de plaisir que moi, à partager mes photos avec vous, que vous à les découvrir. Mais le street art ne s’arrête pas à cette expo originale mais éphémère et je m’attellerai à vous faire découvrir les merveilles qui regorgent dans Paris et ses environs.

Marko 93 (France) :

Marko93 plonge dans l’univers du hip-hop à la fin des années 80 et aiguise sa technique en peignant à la fois des lettrages et des personnages.

Au milieu des années 90, il commence à mélanger des formes d’écriture arabe abstraite au graffiti et développe ainsi un style particulier : le kalligraphism.

Toujours en constante recherche, il développe quelques années plus tard sa pratique du “Body Writing” et se lance dans le Light Painting qu’il adapte à la…

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